¿Descanse en paz? Murió el sábado Jürgen Habermas, pero no sus valiosos aportes. Entre muchos campos de estudio, quien aquí les escribe, por razones obvias, se interesó en su ‘acción y su razón comunicativa’ y en su ‘Esfera púbica’. Habermas llegaría, en tres años, al siglo de vida, sin dejar de mantenerse al día en la reflexión de los grandes temas de la modernidad. Pero quién sabe si el pensador alemán descansará, del todo, en paz, con los sacudimientos que los nuevos autoritarismos le están generando a sus elaboraciones sobre la ‘Esfera pública”.
La esfera pública, en la mira. Reducida en estas líneas a su máxima simplificación, para Habermas la ‘Esfera pública’ es ese espacio en que los ciudadanos discurren sobre los asuntos públicos y le exigen cuentas al poder. Esa esfera no existía antes del siglo XVIII, porque en el feudalismo y las monarquías absolutas no había ciudadanos, sino siervos y súbditos, recuerda el pensador, que no tenían acceso a la discusión pública. La ‘Esfera' nace con La Ilustración y el ciclo revolucionario iniciado por “la madre de las revoluciones” -la Revolución Francesa- y la expansión de los principios del liberalismo por el mundo. Pero, así como nació, la esfera pública aparece amenazada de muerte, en la mira de los populismos autoritarios del siglo XXI.
Ejemplos. Entre Trump y AMLO/Sheinbaum abundan otros regímenes empeñados en sofocar lo mismo las nuevas formas de conversación ciudadana que los llamados medios tradicionales, entendidos como vehículos de la discusión social que Habermas relaciona con la opinión pública. Por ejemplo, la autoridad de las comunicaciones en EU ya amenazó con quitarles sus licencias (concesiones) a medios que han cubierto críticamente la guerra contra Irán. Y, entre otras señales ominosas, vamos a ver cómo viene este lunes, en este punto, el plan B de Sheinbaum.
