Dio inicio el proceso de revisión del T-MEC, establecido para realizarse a los seis años de su inicio. La actual ronda de negociaciones tiene un contexto diferente, en esta ocasión México es el principal importador de productos estadounidenses y es el socio comercial más importante de Estados Unidos. Este hecho puede ser leído como una ventaja real, sin embargo, enfrente, más que un equipo negociador, se tiene a un poderoso extorsionador internacional que ha cambiado, o desechado, las reglas de las relaciones internacionales, destacadamente en el terreno comercial.
La determinación del presidente Donald Trump de convertir la relación comercial en un asunto de seguridad nacional y, además, vincularla con la declaración de guerra a todos los cárteles y grupos criminales que controlan territorios en varios países de América Latina, le da capacidad para seguir usando la amenaza arancelaria para sus propios fines, pero ahora acompañada con un nuevo instrumento de presión directa al poder: acusar a cualquier gobierno de ser ineficaz o estar coludido con grupos criminales.
Si antes era la migración, hoy parece ser que será el combate al crimen organizado el pretexto para complicar las negociaciones comerciales, que, desde el punto de vista de la presidencia de EU, más que garantizar un ordenado, fluido y equitativo intercambio comercial, deben servir para compensar y garantizar máximos beneficios a la economía estadounidense. Bajo esta idea, también se trata de sacar a China de la ecuación, pues en materia de acero e insumos manufactureros, por ejemplo, se prevé la exigencia de aumentar los requisitos de la regla de origen para limitar que los componentes de las manufacturas que exporta el país al vecino del norte contengan insumos de origen chino. Si antes el gobierno de México presumía de ser el menos afectado por la imposición arancelaria de EU, habrá que ver si logra mantener ese estatus en los meses siguientes. El riesgo para la industria manufacturera mexicana es mayor puesto que en 2025 exportó 643 mil millones de dólares, representó 92% de la exportación total y considerando solo la exportación no petrolera, 84% tuvo como destino Estados Unidos.
