Desde las aulas de Grantham: Notas sobre políticas públicas y malas ideas
“No existe dinero público, solo hay dinero de los contribuyentes”
Margaret Thatcher
El riesgo global que representa la guerra con Irán es enorme. Las consecuencias de precios altos de los energéticos por un periodo largo de tiempo, afectará a la economía global y a los mercados financieros, y si la guerra escala a la infraestructura de agua, podríamos tener una gran tormenta perfecta.
Si el precio del barril se dispara por arriba de los 130 dólares por un periodo considerable de tiempo, la consecuencia sería un repunte importante en la inflación global. No solamente los precios de las gasolinas se incrementarían sino también casi todos los bienes que consumimos en el mundo se verían afectados. Es difícil encontrar una cadena de suministro y logística que no se viera seriamente impactada en un escenario así. Con el propósito de contener el incremento generalizado en los precios, los bancos centrales confirmarían un alza en las tasas de interés. El incremento en tasas detendría aún más a la mermada inversión global empujando al mundo a una recesión.
En un escenario de altos precios de los energéticos por un periodo considerable de tiempo, la inteligencia artificial podría ser una de las industrias más afectadas. Esta se ha convertido en uno de los sectores más importantes y de mayor crecimiento en la economía global. Para que la inteligencia artificial continúe su trayectoria expansiva, necesita importantes cantidades de energía. A precios muy altos resultará imposible que este sector, ya no se diga crezca, se sostenga. Resulta ser, como lo explica Richard Bookstaber en su colaboración en el New York Times del 18 de marzo, que buena parte del financiamiento del sector y de su infraestructura, proviene de fondos de inversión y del mercado de capitales. De contraerse el sector, muchos ahorradores institucionales, fondos de pensiones entre ellos, perderían su dinero. Asimismo, es de esperarse que una caída drástica en el precio de las acciones de las empresas vinculadas a la inteligencia artificial seguramente arrastraría a las principales Bolsas de Valores del mundo. El impacto sobre los fondos de inversión y sobre los mercados de capitales seguramente se transmitiría a todo el sistema financiero global.
Ya de por sí complicado, el mundo en recesión y con el sistema financiero bajo presión extrema, el peor escenario todavía no acaba de perfilarse. Los ataques de ambos bandos sobre instalaciones energéticas y el cierre del estrecho de Ormuz podrían parecer escaramuzas menores si la guerra escala a tal punto que las plantas desalinizadoras de agua de la región se vuelven objetivos militares. Irán y los países árabes obtienen su agua potable del mar. Gracias a cuantiosas inversiones en infraestructura en la región, ha sido posible desalinizar grandes volúmenes de agua de mar para el consumo humano. Si se destruye esta infraestructura, millones de seres humanos se quedarían sin agua para beber y satisfacer sus necesidades más elementales. Me parece que sería una de las peores crisis que la humanidad recuerde.
Recesión global, mercados financieros al borde del colapso y con millones de seres humanos sedientos… ojalá nunca lo veamos.
Recomendar Nota
