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Bolaños, el abstencionista que se quitó los guantes en la reforma electoral

Un perfil de Raúl Bolaños Cacho Cué, diputado del Partido Verde y único legislador que se abstuvo en la votación de la reforma electoral que envió la presidenta Sheinbaum

Las encrucijadas casi siempre obligan a actuar. Hay quienes asumen estos retos de frente, otros los evitan por miedo a salir mal parados y hay quienes toman la postura de no tomar postura con la esperanza de quedar bien con todos (y con nadie al mismo tiempo).

Es por eso por lo que la manera de actuar de un político al encontrarlas dice más que mil intervenciones, posicionamientos y discursos en plazas públicas. Son momentos que los dejan desnudos para demostrar quiénes son en realidad.

Algo así vimos en Raúl Bolaños Cacho Cué, diputado del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y único legislador que se abstuvo en la votación de la reforma electoral que envió la presidenta, Claudia Sheinbaum, misma que finalmente fue rechazada al no alcanzar la mayoría calificada.

En este escenario, Bolaños Cacho Cué se encontró en medio de dos posiciones aparentemente imposibles de reconciliar y que lo llevaron a quitarse los guantes, sentarse en su esquina y esperar no salir golpeado.

Por un lado, de la pelea estaba Morena que impulsaba fielmente la idea de la presidenta Sheinbaum de imponer una reforma electoral “con mucho respaldo popular” en los discursos matutinos, pero que en la práctica no se veía con mayor apoyo más allá del núcleo puro morenista.

Por el otro lado, estaba la posición del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y del Partido del Trabajo (PT), que se mantuvieron en contra más por convicción propia que por vocación democrática.

En ese camino se encontró el joven diputado Bolaños Cacho Cué quien, dicho sea de paso, se rumora que quiere pelear nuevamente la candidatura para ser gobernador de Oaxaca, algo que intentó en 2024 y quedó relegado cuando “las encuestas” (así les dicen en el partido gobernante) apuntaron al actual mandatario, Salomón Jara.

Esto, claro, explicaría su falta de postura al momento de la votación que definiría el futuro electoral en México, tema del que más de uno ha estado muy pendiente por los riesgos que conlleva para lo que queda del sistema democrático en el país.

Oaxaca, la ambición

Si bien el diputado no ha dicho públicamente que competirá nuevamente para poder gobernar su estado, es sabido que la lucha por el poder empieza entre susurros, filtraciones esporádicas y un calculado hermetismo antes de anunciarse abiertamente lo que ya todos sabían que iba a pasar.

Sería natural que la ambición llevara a Bolaños Cacho Cué a ese puerto. Desde el Partido Verde ha venido trabajado en sus méritos para escalar posiciones desde que desde el Senado (entre 2018 y 2024 ) se sumó abiertamente a los esfuerzos de la cuarta transformación por empujar los límites de lo legal.

Hay que recordar que Bolaños Cacho Cué fue el impulsor del transitorio en la llamada Ley Zaldívar con con el que se buscaba ampliar la presidencia del entonces ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea al frente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Al final, hasta el propio Zaldívar votó por la inconstitucionalidad de esta medida, lo que sólo agregó un escándalo más al actuar familiar que persigue al entonces senador verde.

El legado del padre

En ese historial se cuenta con la denuncia que recibió su papá, Raúl Bolaños Cacho Guzmán, al que se le exigió explicar el retiro de 70 millones de pesos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público entre 2012 y 2014, años en los que se desempeñó como presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Oaxaca.

Como tantas acusaciones judiciales en esta época de justicia guinda, Bolaños Cacho Guzmán fue enviado al consulado de México en Sao Paulo, Brasil, por el expresidente Andrés Manuel López Obrador en 2019. Se acabó el conflicto.

El afán por la polémica no es lo único que heredó el ahora diputado, último representante de la dinastía Bolaños Cacho, de su papá, de quien también aprendió bien que a través de las amistades se puede llegar lejos en la carrera por el poder.

Antes de ser magistrado, Bolaños Cacho Guzmán fue diputado federal y ocupó altos cargos en el gobierno de su estado, siempre de la mano del exgobernador José Murat Casab.

Esa relación permeó a la siguiente generación de políticos oaxaqueños, y llevó a Bolaños Cacho Cué a una estrecha relación con el también exgobernador y heredero de otro imperio oaxaqueño, Alejandro Murat Hinojosa.

Tan es así que el primer empleo en el servicio público del diputado verde fue como secretario particular de Murat Hinojosa cuando éste ocupó el cargo de director general del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) entre 2013 y 2015.

Murat Hinojosa renunció al instituto para poder buscar la gubernatura de Oaxaca como abanderado del Partido Revolucionario Institucional (PRI), cargo al que llegó en 2016 con todo y su secretario particular quien, una vez instalados en el gobierno, fue nombrado secretario de Desarrollo Social y Humano (Sedesoh).

El paso por el Senado y la Cámara de Diputados

Al poco tiempo, durante la campaña de 2018, Bolaños Cacho Cué dejó su cargo para competir por un escaño en el Senado de la República cobijado por la alianza PRI-PVEM.

En la Cámara Alta incluso llegó a ser coordinador de la bancada, esa misma que, fiel al pragmatismo verde, tardó poco en dejar atrás su alianza electoral para forjar una nueva coalición con el partido en el gobierno, con lo que le hicieron honor a su tradición de mantenerse pegados al poder.

En el último capítulo de su trayectoria gubernamental, las aguas de la ambición llevaron Bolaños Cacho Cué a la Cámara de Diputados en el 2024, desde donde ha sido un fiel defensor de Morena, la “cuarta transformación” y sus integrantes.

Desde su nuevo escaño se ha mantenido fiel a su estilo de decir sólo lo suficiente para quedar bien sin comprometerse de más. Así lo hizo nuevamente cuando defendió a Cuauhtémoc Blanco, quien fue acusado por su media hermana, Nidia Fabiola Blanco, por violación en grado de tentativa.

Seguramente consciente de que tenía que arropar a su compañero de coalición, el diputado salió en su defensa, aunque no lo hizo de frente, sino que pidió que se respete el Estado de derecho y que se lleve a cabo una investigación seria.

“Hago un llamado, enérgico y firme, a la Fiscalía de Morelos para que, si hoy esta asamblea decide desechar esta carpeta, que la presente el día de mañana con elementos, pruebas y congruencia. Y aquí estaremos siempre para apelar por el debido proceso”, exclamó el diputado verde durante la sesión en la que se decidió mantener el fuero a Blanco.
Al final, el PVEM votaría a favor de mantener la inmunidad procesar del exgobernador de Morelos y exfutbolista.

Ese constante apoyo se unió ambivalente que ha demostrado Bolaños Cacho Cué, se volvió a hacer presente durante la votación en días pasados. Esa postura de no tomar postura hace eco de la esperanza que el diputado ya venía arrastrando desde que se le veía venir su encrucijada personal.

A finales de febrero, cuando ya empezaba a crujir la relación entre Morena y el Verde por las diferencias provocadas por la reforma electoral, Bolaños Cacho Cué dio un último vistazo de su habilidad de mantener un doble discurso con el que intenta quedar bien parado, ante todo.

“El Verde construye acuerdos políticos con seriedad, y así lo vamos a seguir haciendo. Estamos comprometidos el 100 por ciento con el proyecto de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum”.