Sheinbaum en Barcelona. Una cumbre “progresista” convocada por el controvertido presidente español, Pedro Sánchez, reunió a las cabezas de otros regímenes igual o más controvertidos, como el mexicano. El propósito, señala -entusiasmado- El País: recuperar impulso sobre la base de la indignación y el miedo generados por la derecha extrema. Pero resulta difícil distinguir entre los estragos de los regímenes de ultraderecha y los del despotismo populista. Ambos aplastan las normas constitucionales y las instituciones de la democracia y el Estado …
