Ver los rostros juveniles de los mineros secuestrados, asesinados y arrojados a una fosa clandestina en Sinaloa, causa un dolor profundo que sólo a la frialdad de un nazi o un estalinista no conmueve. Sus vidas fueron segadas por criminales que, en esa y otras zonas del país, gozan de poder porque el presidente López Obrador los hizo sus protegidos y cogobernantes. La presidenta Sheinbaum anuncia investigaciones caso por caso, lo que es una aspirina para tratar el cáncer. Y …
