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La infraestructura de la infraestructura

México ha estado atrapado en una inercia de bajo crecimiento por décadas. Una de sus principales limitaciones para crecer radica en la insuficiencia de infraestructura. Con frecuencia, las decisiones en la materia han respondido más a la intuición, los prejuicios y los compromisos políticos y económicos de las autoridades que a un auténtico proceso racional de toma de decisiones. Para asignar racionalmente los recursos se requiere contar con un mapa estadístico que nos permita saber qué es lo que tenemos y qué es lo que hace falta. 

Una guía clave al respecto está en el reporte del “Grupo Técnico de Expertos en Infraestructura en México”  (https://www.inegi.org.mx/contenidos/investigacion/grupos/doc/medicion_infraestructura_vfinal.pdf) que fue convocado por el INEGI, pero cuyas recomendaciones, emitidas en abril de 2023, sigue sin atender. Dicho reporte revela que, aunque existe una gran riqueza de registros, la información está fragmentada y dispersa entre múltiples dependencias como la Conagua, el IFT y la Sener. Actualmente, el INEGI no dispone de una plataforma centralizada que integre esta información, lo que dificulta una planeación estratégica basada en evidencia. Se requiere de un Sistema Nacional de Información de Infraestructura.

Un problema central es que la medición tradicional se ha limitado a los aspectos físicos (como kilómetros de carretera), ignorando la valuación económica, la calidad de los servicios y el ciclo de vida de los activos. El diagnóstico subraya una obsolescencia crítica en sectores estratégicos: muchos acueductos y presas han rebasado su vida útil —algunos operando desde los años 60— sin que exista documentación sistemática sobre su estado de conservación. Además, persiste una tendencia gubernamental a privilegiar la obra nueva sobre el mantenimiento, una práctica que resulta más costosa a largo plazo y degrada la calidad del servicio para la población.

Para cerrar estas brechas, el grupo de expertos propone una ruta estratégica basada en las mejores prácticas de organismos como Statistics Canada y la OCDE. Las recomendaciones principales incluyen:

  1. Marco institucional. Crear un Comité Técnico Especializado en infraestructura dentro del SNIEG para estandarizar normas técnicas y metodologías de producción de información. Asimismo, adoptar formalmente la definición de infraestructura como la "base material construida" necesaria para la producción y el bienestar.
  2. Nueva metodología de medición. México debe transitar hacia mediciones duales que abarquen tanto el acervo físico como el monetario. Para la valoración económica, se recomienda implementar el Método de Inventarios Perpetuos, que permite calcular el stock de capital a partir de los flujos de inversión y depreciación.
  3. Dimensiones de análisis. La información debe organizarse en cuatro pilares: estado físico, valor económico (ciclo de vida), contribución al desarrollo y acceso real por parte de la ciudadanía.
  4. Visualización y tecnología. Es imperativo desarrollar un visualizador digital interactivo (un hub geoestadístico) que permita a los usuarios explorar variables georreferenciadas a escala municipal y local.
  5. Implementación por etapas. Se sugiere una primera fase enfocada en la competitividad económica (transporte, energía, agua), seguida de una etapa que evalúe el impacto directo en el bienestar social (hospitales y escuelas).

En conclusión, México posee los insumos informativos, pero carece de la arquitectura institucional para transformarlos en una herramienta de planeación estratégica que garantice la sostenibilidad de su infraestructura. Se trata de acciones que requieren más de voluntad política e imaginación, que de presupuesto.  En todo caso, el retorno de la inversión que se realice sería altísimo, porque al fin contaríamos con elementos que nos permitan una toma de decisiones más racional, objetiva, transparente y eficiente para el uso de los recursos que el país destine a la infraestructura. Hablamos de la infraestructura de la infraestructura.  ¿La vamos a hacer ya o seguiremos esperando? Está en manos del INEGI.