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La verdadera oposición al narcogobierno

Culiacán, Sin.- Los sistemas de macrocriminalidad requieren el apoyo del gobierno.

Los gobiernos capturados por el crimen organizado no previenen el delito cabalmente: no debilitan los sistemas de reclutamiento, no impiden la ocupación de territorios para establecer centros logísticos; no garantizan la paz pública, no cancelan la acción de la delincuencia en los horarios y espacios de actividad ciudadana.

Los gobiernos capturados tampoco investigan y persiguen el delito suficientemente: las fiscalías son aparatos de impunidad; tampoco establecen un sistema penitenciario que rehabilite a quien cometió actitudes antisociales ni imposibilitan que las cárceles sean un centro neurálgico de operación mafiosa; tampoco fomentan la impartición de justicia y la vigencia del Estado de derecho.

Además, los gobiernos capturados son fuentes de ingresos para el crimen organizado mediante la adjudicación de contratos con recursos públicos y, también, hasta colaboran logísticamente con la delincuencia.

Hay grados distintos de cómo se presentan estos factores en cada estado y diferentes niveles de involucramiento, pero la evidencia científica recogida por años de estudio es que sin apoyo desde el gobierno no puede crecer ni funcionar el crimen organizado.

El gobierno capturado es parte consustancial del sistema de macrocriminalidad.

En Sinaloa, los  tres últimos gobernadores han sido de partidos distintos al que estaba en el poder. Con sus matices, el funcionamiento de esas administraciones no alteró esencialmente  la colaboración de la estructura gubernamental con el crimen organizado.

No hay resultados ni políticas públicas que muestren que  el gobierno estatal haya dejado de ser parte del sistema de macrocriminalidad.

Una advertencia lógica a la oposición es que puede ser que en 2027 gane la gobernatura un político que no sea de Morena, pero que mantenga el apoyo al crimen organizado. Cambiar para que todo siga igual.

Para construir un Sinaloa pacífico, próspero e incluyente es necesario no solo la alternancia sino descapturar al gobierno.

La verdadera oposición al narcogobierno es aquella coalición política que no incluya personajes con algún tipo de vínculo con el crimen organizado y que no acepte los recursos mafiosos.

Las tres ultimas elecciones donde se ha dado la alternancia han demostrado que ir “con el candidato que puede ganar, con la alianza a toda costa” no significó pacificación, solo un cambio de políticos.

Una deuda de los partidos hasta hoy en Sinaloa es que no han hecho un deslinde público rotundo con el crimen organizado ni la depuración de personajes con vínculos obscuros ni el establecimiento de barreras para no tener candidatos ni recursos de la delincuencia.

El llamado a “la unidad con el candidato que pueda ganar” puede convertirse en repetir por cuarta ocasión la renovación del pacto gobierno-crimen organizado con ropajes diferentes.

El oficialismo lleva toda esta narcopandemia, un año seis meses, sin capturar a ningún elemento de los diferentes órdenes de gobierno, sin afectar la estructura política de apoyo al crimen organizado y sin fortalecer a alguna de las instituciones locales que podrían  establecer un buen sistema penitenciario o aplicar la justicia o prevenir, investigar y perseguir el delito.

En consecuencia, de Morena no surgirá una alternativa a esa política federal, solo disputas por el poder entre quienes harán lo mismo que el actual gobernador y la presidenta.

La única opción para pacificar es apoyar una verdadera oposición, la que no tenga vínculos con el crimen organizado.