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Miles de mujeres se movilizan en Europa, Asia y América Latina por el 8M para exigir el fin de la violencia de género

Las marchas del 8M se han consolidado en la última década como una de las principales expresiones de movilización social a escala global

Este 8 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, miles de mujeres tomaron las calles en diversas ciudades de Europa, Asia y América Latina para exigir el fin de la violencia machista, denunciar las brechas de desigualdad y demandar mayores garantías para sus derechos.

Las movilizaciones, que se replicaron en distintos continentes, evidenciaron que la agenda feminista continúa siendo una de las expresiones sociales más visibles y persistentes del movimiento global por la igualdad.

En España, miles de personas participaron en las marchas organizadas en ciudades como Madrid, Barcelona y Sevilla.

Las manifestaciones estuvieron marcadas por consignas contra la violencia de género y la desigualdad económica, aunque también reflejaron las divisiones internas del movimiento feminista en torno a temas como la regulación de la prostitución y la legislación sobre identidad de género.

Las protestas incluyeron además posicionamientos políticos frente al contexto internacional. Algunos contingentes denunciaron conflictos armados en distintas regiones del mundo y llamaron a defender los derechos de las mujeres frente al avance de posturas conservadoras y discursos antifeministas.

Sindicatos, feministas y la izquierda

En Francia, miles de manifestantes se congregaron en París convocadas por sindicatos, organizaciones feministas y partidos de izquierda. Entre las participantes destacó Gisèle Pelicot, quien se ha convertido en un símbolo internacional tras denunciar los abusos sexuales que sufrió durante años por parte de su exesposo y otros agresores.

Las pancartas y consignas en la capital francesa se centraron en denunciar la violencia sexual y el feminicidio, una problemática que continúa generando preocupación en distintos países europeos.

En el Sudeste Asiático, la jornada también estuvo marcada por movilizaciones. En ciudades de Camboya, Filipinas e Indonesia, colectivos de mujeres salieron a las calles bajo el lema “Libertad, justicia y dignidad para niñas y mujeres”. Las manifestantes reclamaron mayor participación política, igualdad laboral y acceso a servicios de salud reproductiva.

En Filipinas, activistas denunciaron las restricciones legales que aún existen en materia de derechos reproductivos. En ese país, el aborto y el divorcio continúan prohibidos debido a la influencia de sectores conservadores vinculados a la Iglesia católica.

Una agenda marcada por la violencia feminicida

En América Latina, las marchas del 8M se realizaron en un contexto marcado por la persistencia de la violencia de género y el debate sobre retrocesos en derechos en algunos países de la región. En diversas ciudades, las manifestantes corearon consignas como “Paren de matarnos”, para denunciar el aumento de feminicidios y la impunidad en estos casos.

En Brasil, las protestas estuvieron influenciadas por la indignación generada tras la presunta violación colectiva de una adolescente en Río de Janeiro, un caso que reavivó el debate nacional sobre la violencia sexual y la necesidad de reforzar los mecanismos de protección para las mujeres.

En Argentina y Chile, las movilizaciones retomaron el legado del movimiento “Ni Una Menos”, surgido en 2015 como respuesta a los feminicidios y que se convirtió en una de las principales plataformas de protesta feminista en la región, replicándose posteriormente en países como México, Perú y Uruguay.

Un movimiento global con raíces en América Latina

Especialistas señalan que las marchas del 8M se han consolidado en la última década como una de las principales expresiones de movilización social a escala global. En América Latina, el movimiento feminista ha adquirido particular fuerza debido a las altas tasas de violencia de género y a las demandas históricas por igualdad política, económica y social.

Las movilizaciones de este año confirman que, pese a los avances institucionales en algunos países, la agenda feminista continúa marcada por desafíos estructurales: la erradicación de la violencia machista, la reducción de las brechas salariales, el acceso pleno a la justicia y el reconocimiento de los derechos reproductivos.

A más de cuatro décadas de que la Organización de las Naciones Unidas institucionalizara el Día Internacional de la Mujer en 1975, el 8 de marzo sigue siendo una fecha de protesta global que recuerda que la igualdad de género continúa siendo una tarea pendiente en gran parte del mundo.

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