Durante décadas, el oficialismo cubano y sus simpatizantes repitieron como mantra que los problemas del país eran culpa del supuesto “bloqueo” estadounidense. La consigna funcionó como coartada para encubrir la disfuncionalidad de un régimen fallido y para justificar la escasez crónica y generalizada. Sin embargo, al iniciar 2026, se reafirmó que la frágil estabilidad de la isla dependía, para su supervivencia, más de subsidios externos —como el petróleo venezolano y mexicano— que de cualquier capacidad productiva o actividad económica funcional. …
