A principios de los años 90, tiempos de apertura y modernización económica, le preguntaron a Henry Kissinger dónde podría estar México en tres o cuatro décadas. Su respuesta fue concreta: si todo va bien, será un país desarrollado. Las cosas no salieron exactamente así y para no repetir la conseja del legendario trío Los Panchos -“no quiero arrepentirme después/de lo pudo haber sido y no fue”-, el país debe preguntarse hoy dónde quiere verse -digamos en 2050- para lo cual …
