La preocupación radica en el estrecho de Ormuz, punto estratégico por el que transita una quinta parte de todas las exportaciones mundiales de crudo
La preocupación radica en el estrecho de Ormuz, punto estratégico por el que transita una quinta parte de todas las exportaciones mundiales de crudo

Las principales economías del mundo agrupadas en el G7 se declararon listas para actuar con rapidez y contundencia si la guerra en Oriente Medio provoca una alteración grave en los mercados energéticos, particularmente en el precio del petróleo, tras los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Los gobiernos de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido mantienen reuniones sucesivas en París con el objetivo de coordinar posibles acciones que permitan estabilizar los mercados internacionales de energía y evitar una escalada económica derivada del conflicto.
Hasta ahora, el bloque no ha adoptado medidas concretas, pero sus autoridades aseguran que están preparadas para intervenir en caso de que la situación lo requiera.
El lunes se reunieron los ministros de Finanzas del G7 y este martes lo hicieron los titulares de Energía. De la primera reunión no surgió un acuerdo para liberar parte de las reservas estratégicas de petróleo que poseen estos países, una medida que se utiliza para compensar posibles interrupciones en el suministro mundial.
La preocupación central radica en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico por el que transita aproximadamente una quinta parte de todas las exportaciones mundiales de crudo. Un eventual bloqueo en esa ruta marítima podría generar una reducción significativa en el suministro global y disparar los precios del petróleo.
Tras el encuentro de ministros de Energía, el bloque reiteró su disposición a intervenir si los mercados muestran señales de desestabilización.
El ministro francés de Economía, Roland Lescure, señaló que los países del G7 están preparados para actuar “de forma urgente, en el momento necesario y con todas las herramientas posibles” para contener el impacto económico del conflicto.
Antes de tomar cualquier decisión, los gobiernos del G7 solicitaron información detallada a la Agencia Internacional de la Energía (AIE), organismo especializado en el análisis del mercado energético dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Con esos datos, el grupo busca evaluar el estado real del mercado petrolero y diseñar las distintas opciones de intervención disponibles, entre ellas la coordinación internacional para evitar un incremento abrupto del precio del crudo.
“Seguimos la situación de los mercados muy de cerca y estamos listos para reaccionar en todo momento”, afirmó Lescure al término de las reuniones.
En paralelo a las discusiones económicas, algunos países del G7 han comenzado a realizar gestiones diplomáticas para reducir la tensión regional.
Japón, por ejemplo, pidió formalmente a Irán que contribuya a una desescalada del conflicto. El ministro de Asuntos Exteriores japonés, Toshimitsu Motegi, expresó en una llamada telefónica con su homólogo iraní, Abás Araqchí, su “grave preocupación por el intercambio de ataques y el deterioro de la situación regional”, publicó la agencia Deustche Welle.
Durante la conversación también solicitó la liberación de dos ciudadanos japoneses detenidos en Irán y garantías de seguridad para los japoneses que permanecen en la región.
Mientras tanto, el gobierno japonés aceleró las repatriaciones desde Oriente Medio: más de 280 personas llegaron este martes a Tokio procedentes de distintos países de la zona.
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