El gobierno de CSP y Morena lo tienen claro, el reto es salvar la elección intermedia de 2027. Hay que retener, a como dé lugar la Cámara de Diputados, ganar la mayoría de las 17 gubernaturas y las 2 mil presidencias municipales en disputa y controlar la elección de jueces y magistrados del Poder Judicial.
En Palacio Nacional les urge poner en marcha el plan B, finalmente tendrán acuerdo con el PT y PV; con éste será más complicado, pues quiere imponer sus candidaturas en San Luis Potosí y Quintana Roo.
Están en riesgo estados “clave” de cara a 2030: Nuevo León, Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Querétaro, Zacatecas y Campeche. En todos ellos la situación política es adversa a Morena.
Para poder controlar la elección de 2027, es urgente tener el control económico de los municipios y el plan B les recortará 4 mil millones de pesos. O te alineas o no hay dinero.
La clave del plan B es simple: quien que controla el dinero, controla la política. Quien controla el dinero y la política, se lleva todo. Astucia pura y dura.
Para llegar a la elección de 2027 en condiciones de ganar, el gobierno y su partido necesitarán salvar varios escollos:
- Que la crisis energética no agrave las finanzas públicas, ya muy dañadas, y poder mantener el gasto social/electoral.
- Que el Mundial salga bien. No es broma.
- Sostener la narrativa morenista-victimista cada vez más cuestionada.
- Que los grupos del crimen organizado, antes aliados, no se salgan totalmente de control.
- Que las negociaciones del T-MEC, muy complicadas, finalicen con el menor daño posible.
- Que no surjan más escándalos de corrupción en el gobierno y en Morena.
- Que Trump, que también está en campaña, no pase de las palabras a los hechos.
- Que CSP asuma su responsabilidad como presidenta y deje de excusarse en el pasado. Improbable.
- Que desaparezca la presidencia paralela desde Palenque. Imposible.
El panorama es bastante malo, y la solución que sesudamente trabajan en Palacio (y en Palenque) es brutal: en lugar de trabajar para resolver el fondo de las cosas, vamos por el plan B y seguimos igual. O peor, que siempre es posible.
Pancho Graue
