Culiacán, Sin.- El viejo refrán advierte que lo que empieza mal suele terminar peor. No se trata de fatalismo, sino de simple lógica: cuando un proyecto nace con premisas equivocadas, es difícil que produzca buenos resultados. Eso parece ocurrir con el proceso de reforma electoral impulsado desde el poder. Desde su origen, la llamada Comisión Presidencial para la Reforma Electoral dejó claro que no se trataba de un ejercicio plural de reflexión democrática, sino de un mecanismo diseñado dentro del …
