Viajar a Acapulco no fue un impulso ni una escapada: fue una decisión consciente. Quería capturar una imagen que desafiara la narrativa dolorosa que, la semana pasada, estremeció a México con hechos de violencia en nuestras carreteras. Fui en busca de una fotografía que hablara de certeza, en medio de la incertidumbre… En la iglesia de Las Brisas dirigí la cámara frente a la escultura llamada Las manos de la hermandad para capturar la primera aurora, un espectáculo bellísimo e inolvidable. Dos manos entrelazadas, firmes, …
