Llegó la primavera y, con ella, un sinfín de crisis que tienen a la presidenta envuelta en una tormenta propia de la temporada de huracanes; Sheinbaum no ha podido cortar ni una flor de los jardines de Palacio Nacional. La mala gestión del régimen se acumula y crece la maraña de problemas que le revientan en la cara. Fuera del ambiente controlado de las “mañaneras”, la mandataria es un polvorín que explota, tal como sucedió este fin de semana en …
