En medio del debate sobre el llamado “plan B”, hay un tema que ha pasado prácticamente desapercibido y que, sin embargo, tiene implicaciones profundas para nuestra democracia: la reconfiguración de los ayuntamientos en todo el país. Bajo el argumento de la austeridad y el ahorro, la iniciativa propone uniformar la integración de los cabildos municipales, estableciendo un máximo de 15 regidurías y una sola sindicatura. La premisa es sencilla: reducir estructuras consideradas excesivas y salarios elevados. Pero la pregunta de …
