Es domingo al mediodía y estoy escribiendo esta columna antes del partido de México contra Inglaterra. Usted, en cambio, probablemente la leerá después. Es decir, usted tendrá algo que yo en este momento no tengo: información. Me encantaría esperar al silbatazo final y escribir con la comodidad de quien opina después de los hechos. Pero la edición no entiende de tiempos extra. Así que hoy haré algo imprudente, escribiré antes de saber. O peor, escribiré como si supiera. Voy a …
