Como es frecuente en los últimos años, la prensa liberal internacional y mexicana echa las campanas al vuelo cada vez que un gobierno autocrático, un partido populista o cualquier fuerza política iliberal pierde una contienda electoral. El caso de Hungría no podía ser menos. Los optimistas desbordados se parecen a los agoreros del desastre, abonan a la pérdida de credibilidad de la prensa tradicional, en tanto sus pronósticos extremos casi nunca se cumplen. Hay quienes han leído en el resultado …
