En 2004, el "videoescándalo" de Carlos Ahumada y las ligas de René Bejarano fue un golpe a la narrativa de “Honestidad valiente". Hoy, el caso del contralmirante Fernando Farías Laguna revela una evolución siniestra: de la corrupción civil artesanal a una estructura militar de financiamiento criminal. La analogía es tan clara como alarmante. Lo que antes eran contratos de obra pública por fajos de billetes, hoy compromete al sector energético y aduanero por evasión fiscal masiva. Ahumada era un civil …
