Nadie te avisa que el amor, después de los 40, deja de ser una historia y se convierte en un sistema. No es que se acabe la ternura. Es que la ternura aprende a convivir con la agenda, el cansancio, la quincena y los hijos. El amor no desaparece: se reorganiza. Y reorganizarse, a esta edad, ya es querer bastante. Antes la pareja era el plan. La persona con la que ibas a construir algo. Había un guion implícito y …
