Cada mañana, la presidenta Sheinbaum intenta transmitir, disciplinada y religiosamente, algunas sentencias, deseos y escenarios que rondan el pensamiento mágico. Muy al margen de su presunta formación científica, la mandataria espera que diciendo, por ejemplo, “queda descartada la intervención militar de EU en nuestro país”, esta quede inmediatamente conjurada. A fuerza de repetir cosas como esta, espera que la gente y los medios terminen por creerlas. La fe en la propaganda es congénita en la izquierda de la que ella …
