Cada vez que cae un capo, y la de El Mencho no es la excepción, los analistas de seguridad solemos decir lo mismo: a) qué bueno que el gobierno actuó en su contra, pues ello demuestra la fuerza del Estado y la voluntad política de combatir al crimen organizado; b) que no nos hagamos ilusiones de que ya se resolvió el problema, toda vez que la organización decapitada repondrá su liderazgo y todo seguirá igual; c) que existe el riesgo …
