La oposición mexicana corre el riesgo de convertirse en una fuerza testimonial. Si PRI, PAN y Movimiento Ciudadano insisten en privilegiar los intereses de sus dirigencias nacionales por encima de la construcción de alianzas competitivas en los estados, llegarán a 2027 divididos, debilitados y con pocas posibilidades reales de disputar el poder a Morena. Durante décadas, PRI y PAN fueron partidos con presencia en todo el país. Hoy esa realidad ha cambiado. Ambos sobreviven cada vez más gracias a fortalezas …
