Guanajuato.- La conversación pública tras la detención de Nemesio Oseguera Cervantes tomó rápidamente un giro predecible: el foco se desplazó hacia la presencia de una mujer cercana y su supuesta relevancia en la localización. No fue una afirmación directa de responsabilidad penal. Fue algo más sutil: la construcción de una narrativa. Titulares que hablan de que “fue clave”, que “su relación permitió ubicarlo”, que “una reunión sentimental llevó a la captura”. El énfasis no estuvo en la arquitectura institucional ni en el …
