Una de las tareas que más me abruma y deprime al analizar la gestión de ocho años de gobierno de la 4T, es identificar y tratar de cuantificar los daños y costos de sus políticas públicas. Hacerlo se vuelve un ejercicio de terror que por desgracia no termina, pues todos los días deciden algo sin pensar en sus consecuencias. Así ha sido desde el principio: cancelar la construcción del aeropuerto de Texcoco; destruir el sistema de compras de medicinas y …
