La política mexicana lleva años perfeccionando cosas que no resuelven nada. No es que falte innovación: es que casi nunca apunta hacia los problemas. En los últimos años hemos visto comunicación política cada vez más sofisticada, estrategias de movilización electoral altamente eficientes, narrativas emocionales de precisión y mecanismos de control que operan con notable eficacia. La innovación existe. Está viva. Evoluciona constantemente. El problema es dónde ocurre. Mientras la política innova para ganar elecciones y dominar la conversación pública, la …
