Estamos en vísperas de lo que muchos han denominado “el último clavo del ataúd de la democracia”: la reforma electoral del régimen. Esta es la reforma que temíamos y que sabíamos llegaría tras la reforma judicial, la señal clara de que la tiranía se perfecciona. Es la reforma que Andrés Manuel López Obrador quiso impulsar sin éxito durante su gobierno, cuando todavía existían equilibrios en el Congreso, una Suprema Corte independiente y profesional, y un ánimo ciudadano capaz de defender …
