En los tiempos que corren, el liberalismo se ha convertido en un concepto incómodo. En el discurso oficial es sinónimo de corrupción, elitismo o indiferencia social. El (neo)liberalismo es la ideología a desterrar y los liberales, los enemigos a vencer. En medio de esta polarización, pocos se detienen a reflexionar qué es el liberalismo y qué implica ser liberal. Se discute contra una caricatura y se da por muerto un pensamiento que, en realidad, es diverso y cuenta con una …
