Aquella noche, un policía municipal de Ecatepec llegó a su casa después del trabajo. Probablemente no era la primera vez que volvía cansado, irritable o con la mente todavía atrapada en lo que había vivido durante el turno. Horas después, asesinó a su esposa y a sus dos hijas antes de quitarse la vida. La noticia conmocionó durante algunos días. Después desapareció, como si hubiera sido un hecho aislado o imposible de entender. Pero hay tragedias que no empiezan el …
